INVESTIGACIONES DEL DR. AGUSTÍN ZAPATA GOLLAN Y DEL INGENIERO VÍCTOR NÍCOLI COMO BASE PARA EL ESTUDIO DEL DISEÑO DEL ESPACIO EXTERIOR EN SANTA FE LA VIEJA (99)
Rubén Osvaldo Chiappero (100)

Introducción

La línea de investigación propuesta aquí, tiene la intención de complementar la serie de estudios realizados desde la exhumación de las ruinas de la primitiva Santa Fe. A los trabajos del Dr. Agustín Zapata Gollan, prohombre santafesino que en 1949 puso a la luz los restos de la ciudad de Santa Fe como primera urbanización del Río de la Plata y otros, se suman los estudios del Ing. Víctor F. Nícoli sobre la ubicación geográfica y su jurisdicción territorial, los del Arq. Luis María Calvo sobre el catastro, y de otros autores e investigadores que continuaron la tesis del Dr. Manuel Cervera quien, al iniciarse nuestro siglo, propone a la actual Cayastá como asiento primitivo de Santa Fe.

La ciudad colonial, la ciudad histórica, en muchas zonas de Iberoamérica ha sufrido mutilaciones, superposiciones o arrasamientos tanto en sus edificios significativos como, en más de una ocasión, la distorsión de la trama urbana.

Santa Fe la Vieja tiene el privilegio de contar con la huella dejada por las edificaciones levantadas en los primeros ochenta años de existencia y con ello, favorecer a la inmediata percepción "in situ" de la gesta heroica de Garay y de sus mancebos.

Si bien los trabajos de exhumación dejaron a la vista sólo una parte de la planta urbana, reducida por la acción destruc-tora del río que llevó una buena parte - de suma importancia porque allí se encontraba la iglesia de los Jesuitas, la vivienda del Gobernador Hernandarias y la iglesia de San Roque, además de la Iglesia Matriz - y resta explorar un número considerable de predios o "solares", el arquitecto puede avan-zar en la reconstrucción del espacio exterior, ya en este caso histórico.

Mediante el análisis de la realidad, de la documentación y de las investigaciones se puede apreciar, reconstruir, el espacio formulado a través de la traza y alzada de la ciudad en su primitivo asiento. "Existía una tradición oral y escrita con límpida trayectoria que certificaba la ubicación del lugar que se llamaba corrientemente 'Pueblo Viejo', designación que perduró para el brazo del río que pasaba a su vera por lo que fue registrada por la mayoría de los agrimensores en los planos confeccionados en la segunda mitad del siglo pasado.

.............................................................................................

"Sobre las cincuenta manzanas que quedaron completas se avanza paulatinamente en el descubrimiento de nuevos cimientos, y con los antecedentes contenidos en los libros capitulares, en escrituras públicas, testamentos y codicilos, es posible identificar en la mayoría de los casos quienes fueron sus moradores". De este modo se expresaba el Ing. Víctor Nícoli en la publicación N° 1 del Instituto de Investigaciones en Arqueología e Historia de la universidad Nacional del Litoral en 1954.

Por su parte, el Dr. Agustín Zapata Gollan, en la publicación antes mencionada hacía hincapié en que "tal vez el día en que se levantó el rollo en medio de la plaza, Garay trazaría en la arena una cruz con su tizona marcando los cuatro rumbos de los caminos que se encontraban en la encrucijada de Santa Fe: al norte, la cabeza de la cruz se perdía en los montes del Paraguay, al sur los pies se hundían en la Patagonia, al poniente un brazo se clavaba en el Perú y en el naciente el otro brazo señalaba la ruta del Brasil y de España. Y esa cruz, que tal vez marcó en la arena del pueblo criollo el fundador, fue la vera cruz de Santa Fe"

Luego, la Santa Fe trasladada con la misma disposición con que fue fundada evolucionó en su diseño del espacio exterior como consecuencia de la relación más solidaria entre la masa edificada y las partes no cubiertas.

El pasaje del espacio exterior en Santa Fe la Vieja, donde las edificaciones quedaron inmersas en el paisaje, a la de-finición de la ciudad de líneas de fachadas regulares por sumatoria de uni-dades autónomas, impone un orden externo en el espacio que permite con-templar con mayor naturalidad el proceso de lento crecimiento de esta ciu-dad colonial.


La traza urbana de Santa Fe la Vieja

La empresa de Garay, largamente estu-diada por eruditos historiadores, nos sitúa ante un hecho geopolítico con-tundente: fundar ciudades. Sólo de esta manera la conquista y colonización tiene su razón y sentido.

Garay parte de Asunción con un plan de-terminado. El fundar ciudades en la ribera del Plata y del Paraná significaba materializar un eje político-económico de importancia que tendría a Asun-ción como cabecera y Buenos Aires como extremo límite. Entre ambas, Santa Fe, punto intermedio de consolidación y abastecimiento del itinerario fluvial. Se buscaba de este modo una comunicación que permitiese el trato del Paraguay y Brasil con el Perú y de éste con la Península por los cami-nos del Tucumán.

En tren de explorar para fundar, Juan de Garay ubicó un sitio adecuado "a orillas de un brazo del Paraná, sobre tierra firme, 'propio por sus aguas y leñas y pastos, pesquerías, y cazas y tierras y estancias para la perpetuación de la ciudad'. Fortificaron el recinto señalado y Garay salió a recorrer la costa en un bergantín, con dirección al sur, dis-puesto a empadronar a los numerosos indios de la comarca." (1)

Al tiempo de encontrarse en la desemboca-dura del río Carcarañá, el bergantín de Garay fue puesto en peligro por los indígenas. Salvaron esta emergencia los soldados de don Jerónimo Luis de Cabrera, fundador de Córdoba, quien se encontraba providencialmente en plan de reconocimiento de las adyacencias al Paraná, considerado por Cabrera como marca jurisdiccional de aquella ciudad del levante, por haber fundado el Puerto de San Luis sobre las costas del Paraná.

Garay "...viendo amenazada su empresa, apresuróse a remontar el río hasta el lugar del asiento, donde, el 15 de no-viembre, procedió solemnemente a la fundación de una ciudad que llamó Santa Fe, designando al mismo tiempo alcaldes, regidores y demás autori-dades municipales, con señalamiento del ejido para la población y jurisdic-ción territorial." (2) Así, Santa Fe tuvo la presencia jurídica y su espacio ur-bano ya era virtualmente existente. Aquel día de noviembre, Garay realizó los ritos prescriptos para la legalidad. La ciudad había surgido en su traza y distribución de solares en el tiempo transcurrido desde el encuentro de los dos fundadores y aquel domingo de 1573.

Paul Groussac es claro con respecto a esta apreciación: "El 15 de noviembre del mismo año [1573], levantadas las construcciones públicas y particulares, que vimos iniciarse cuatro meses antes, empadronados los indios y repartidos, conforme a una traza señalada [de antemano], los solares y chacras, así como las suertes de estancias de los vecinos, Garay procedió a los actos ordinarios de la fundación definitiva y asiento de Santa Fe; nombramiento de alcaldes, regidores y demás auto-ridades municipales" (3), no significando que toda la ciudad estaba ya edifi-cada. Recordemos que Garay había señalado el sitio y lo había fortificado antes de partir hacia el sur.

El primer espacio exterior en la ribera del Paraná estaba dispuesto. El hombre, el conquistador, el fundador, había delimitado la naturaleza con su técnica creadora, había configurado un es-pacio positivo, un espacio vital, que como dice César I. Actis Brú al referirse al territorio, "parece imprescindible para que el hombre se desarrolle y crezca en su realiza-ción como persona en el tiempo, en la historia".

Situándonos en el tiempo, veremos que la fundación de Santa Fe fue apenas un punto dentro de la inmensidad geo-gráfica, casi incomprensible para un europeo. Pero un punto que como espacio positivo creció para situarse, sin falsas modestias, en un espacio concreto del urbanismo hispanoamericano. (4)

Santa Fe tuvo su traza para acotar esta escala inconmensurable y llevarla a la escala del hombre. Y con algo de primitivo "axis mundi" vertical, de ombligo (omphalos) griego o "caput mundi" romano, amén del simbolismo de orden y justicia real, se plantó el rollo de la justicia en medio de la plaza.

"Otro Sy mando a alcaldes y Regidores vayan conmigo y en el comedio de la plaÇa desta ciudad me ayuden a alÇar y enarbolar un palo para Rollo pa ally en nombre de su magt y del sor juo ortiz de Çarate se pueda Esecutar la justa en los delinquentes conforme a las leyes o ordenanÇas reales" (5). El lenguaje utilizado en su terminología y sentido, nos demuestra como la traza era algo más que una concepción ideal: era un concreto "aquí" y "ahora" de la ciudad misma.

Luego vendría el ordenamiento de la urbe: la adjudicación de solares para los vecinos y la reserva del sitio para la Ma-triz y el Cabildo. "Otro sy en la traÇa desta ciudad tengo señalados dos solares para iglesia mayor la qual nombro [bocación] de todos los Santos..." (6)

Justamente la posición señalada para la Iglesia Mayor es la variable determinante del tipo de traza santafesina. De origen dado en la fundación de Lima (Perú), la traza de manzana cuadrada ganó posiciones al extenderse desde la Antigua Guatemala hasta la segunda Buenos Aires. Pero en su aparente uniformidad, en su invariante teórica, cada ciudad se diferenció de las otras por el modo de ubicar la igle-sia.

De los primeros templos que presentaban el muro lateral a la plaza - raíz - a las iglesias con su fachada princi-pal abierta al espacio público - esta sí influencia renacentista -, la concepción urbano-arquitectónica determinó variaciones particulares que condujeron a Jaime Salcedo a diferenciar, según la corriente de poblamiento, tres tipos de traza: la santafesina (usada en Santa Fe, Buenos Aires, Salta, San Juan y Córdoba) con la iglesia dispuesta con la cabecera hacia el Norte, la jujeña (Jujuy y Catamarca) donde la iglesia tiene el altar mayor dirigido hacia el Oeste, y la tucumana con el ingreso hacia la plaza y sobre el Norte en tanto la cabecera orientada hacia el Sur. "La disposición de las cabeceras hacia el Norte, el Occidente o el Sur en estas trazas, parece ratificar el rompimiento de la tradición medieval por la presencia de las ideas renacentistas sobre el particular, que para la época de las fundaciones de Garay ya debían estar muy extendidas en América, por mano de los tratados de arquitectura." (7)

Junto a la iglesia se ubicó el Cabildo por lo cual estos dos edificios singulares serían vecinos como en el caso de Cór-doba. Garay había asentado en el Acta de fundación dónde se debía em-plazar la iglesia pero no así con el sitio para el Cabildo. Con seguridad que lo hizo en el pergamino donde se dibujó la traza que se extravió. En 1590, en sesión capitular, se decidió mudar las casas del Cabildo y Cárcel al otro lado de la plaza, en el solar de Francisco de Sierra compensándolo también en metálico por el trueque y las mejoras. (8)

De esta manera, la primitiva ciudad tuvo variación en su paisaje urbano a los pocos años de comenzar a construirse. Vale la segunda posición del Cabildo para considerar el espacio exterior y su diseño.

Ahora bien, dentro de la traza ¿dónde se dejó el espacio-plaza? El damero se extendió por 11 cuadras a lo largo del río y de Norte a Sur y seis de Este a Oeste. Y la plaza se ubicó excéntrica-mente, como en las poblaciones ribereñas. "En las ciudades portuarias la forma del área central se veía alterada por el desplazamiento de la plaza sobre la costa, protegidas a la vez por un fuerte (como sucedía por ejemplo, en Buenos Aires) lo cual limitaba la expansión residencial de esta zona". (9) Santa Fe no se apartó de la regla general: la manzana comprendida entre el río y la plaza fue morada por Garay y sus descendientes. Se asentó el po-der conquistador y militar y convirtió a la plaza en un espacio exterior con límite preciso en cuatro bordes edificados.

Las perspectivas abiertas a la naturaleza llegarían más tarde, con el Barroco y el Romanticismo. En aquel entonces primó la solidez, las razones tácticas y, por qué no, el derecho de conquista. "A partir del núcleo jerarquizador de la plaza el reparto de solares urbanos se atuvo a una rigurosa repetición del reparto de botín, en función de las aportaciones hechas a la empresa". (10)

Ya Zapata Gollan había puesto la atención en la acción de Garay como dispensador de bienes. "El reparto de solares dentro del cuadriculado de la ciudad santafesina, lo hizo Garay con un sen-tido económico y estratégico a la vez, pues en lo que era el centro de la ciudad, es decir, la plaza (...), ubicó a los capitanes españoles que le eran más adictos, compensándoles en cierto modo - al colocarlos en los solares más - 'por la calidad de las personas', y de los gastos que había realizado en la fundación. Así ubicó en la proximidad de su casa al Capitán Espinosa, a Feliciano Rodríguez y a Francisco de Sierra que fue su Te-niente de Gobernador, adjudicándoles además las mejores suertes de es-tancias en 'la otra banda', junto a la suya, que después fue de su yerno Hernandarias de Saavedra, a los capitanes Espinosa y Rodríguez, con Alca-ráz, Diego Buñuelos y Antonio Tomás". (11)

La traza dejaba de ser una disposición para ser un orden espacial. Los habitantes levantando sus moradas, constitu-yendo sus órganos de gobierno, tributando culto al Juez Supremo, iban significando el espacio gradualmente, con férrea voluntad, conscientes de generar una nueva dignidad.

Como parte indisoluble del proceso conquis-tador-colonizador-evangelizador, las Ordenes Mendicantes no tardaron en llegar a Santa Fe. Primero los franciscanos, luego los dominicos. Posterior-mente se sumaron los jesuitas y por último los mercenarios.

Cada Orden tuvo su ubicación en relativa proximidad a la plaza; excepto los jesuitas - definitivamente asentados en el solar que lindaba con el de los herederos de Garay y frente a la plaza -, el resto delimitó áreas y feligresía que, a la postre generaron, barrios donde se concretizaba la relación humana existencial dentro de la ciudad. "Estos barrios, conviene aclararlo, estaban definidos en buena medida por las pre-ferencias devocionales de la feligresía más que por límites precisos de los que, por otra parte, carecían". (12)

Muy lentamente la ciudad intentaba crecer. Mas las diversas razones antes expuestas obligaron la mudanza más al sur, a unos 80 km. del sitio fundacional. Y con ello, el tema de la traza nos ubica en el nuevo y actual sitio para lo cual don Agustín Zapata Gollan nos ofrece la siguiente página, insuperable en su exactitud y síntesis apropiada para este estudio:

"En el Archivo Histórico de la Provincia, puede consultarse el Acta de Cabildo correspondiente al 12 de abril de 1651, en la cual se dispone expresamente que se lleve la planta de quadras Plassa pública Calles sitios y solares destta ciudad y Exido della todo medido con distinción y claridad y siendo a Propósito El dho Puesto, o en el que mas conveniente paresca quede marcada Se-ñalada y dispuesta dha planta y nueva fundación. Y los becinos sien-dolos mandado y dado Horden Como aya de Ser puedan hir mudan-dose sin dificultad.

"Sería prolijo abundar en citas que confor-men y ratifiquen esta disposición expresa del Cabildo; sin embargo consi-dero oportuno traer a colación pues se refiere a la distribución de los sepul-cros en las iglesias de la nueva ciudad, la disposición testamentaria de Antonio Suárez Altamirano, expresada en el testamento otorgado en Santa Fe de la Vera Cruz en el mes de enero de 1661.

"Ytem, dice, mando que si dios fuera serbido llevarme de esta presente bida mi cuerpo sea sepultado y se entierre en la iglesia matriz de esta ciudad y en la sepoltura donde se enterro mi padre cuio drcho me compete atento a que en esta nueva poblasión de presente no ai capacidad para sitio señalado es mi boluntad y pido a mis erederos que quando se aya fecho la Iglesia conforme mis guesos se muden y traspasen a la dha Yglesia. Y se pongan y sepulten en la parte y donde tocare esta dha sepultura de mis padres según que Consta y esta en la matris del sitio antiguo desta dha ciudad. Y asi a mi fallecimiento sehallare hábito del Sr. ffrranco en esta dha Poblasion me entierren con el Pagando la limosna de mis bienes.

"El testamento citado se conserva en el Archivo del Departamento de Estudios Etnográficos y Coloniales en el tomo II correspondiente a los años 1651-1749". (13)

Como nos enseña Zapata Gollan, la nueva ciudad respetó escrupulosamente todas las "posesiones" físicas de sus habitantes, aún la del destino final de sus huesos. Y para concluir con la referencia del nuevo emplazamiento y su traza, citaremos el Acta levantada en sesión capitular del 21 de enero de 1653 donde se resuelve que para el 1º de febrero de dicho año se amojonen los sitios para vivienda en la nueva ciudad. Y como el plano de fundación se había extraviado, la repartición se debía poner de acuerdo con la traza existente de la ciudad vieja.

Y así, Santa Fe volvió a nacer. Y con sus cuatro siglos de existencia la ciudad colonial aún permanece, subyacente en la conciencia y en el desarrollo de los nuevos tiempos. Tiempos éstos "del desarme y la caída de sistemas y de hombres".


Conclusión

Desde esta posición expresada en las líneas anteriores, la afirmación de que "la historia estudia el tiempo humano y genera discursos que, a su vez, tiene una dimensión temporal ya que se construyen a partir de la apropiación y la interpretación de ciertos monumentos (textos, restos materiales o constructos ideológicos) que son restos de procesos y objetos que se dieron en algún momento del pasado. Cada época reinterpreta el pasado no sólo porque se hayan producido nuevos descubrimientos (aunque, efectivamente, se produzcan) o hayan aparecido sofisticadas técnicas de análisis (aunque, sin duda, las nuevas técnicas favorecen nuevos tipos de interpretación), sino porque la historia es un modo de explicar el pasado en términos que permitan hacer inteligible el presente" (14) Por ello, la magnífica labor emprendida por los ilustres santafesinos Agustín Zapata Gollan y Víctor Nícoli, se actualiza continuamente permitiendo perfeccionar la comprensión de la construcción de la ciudad de Santa Fe en sus relaciones intrínsecas de trama y tejido en el siglo XVI.

Es absolutamente necesario respetar las condiciones tradicionales del núcleo urbano primitivo evitando las trivializaciones en fantasías que desdibujen el carácter científico de las investigaciones que continuamente se llevan a cabo, siempre con la base de la autenticidad demostrada por los que rescataron un testimonio único para la historia global de los conjuntos urbano-arquitectónicos de Hispanoamérica.

Por ello, en los estudios, las investigaciones y las recuperaciones arqueológicas valorativas de un modus vivendi que respondan a la sensibilización e identificación de los santafesinos hacia su enclave con el pasado hispanoamericano, es de sentido común reconocer la riqueza y complejidad socio-cultural que las ruinas de Santa Fe la Vieja reclaman a todas las generaciones desde que fueron puestas en valor por estos prohombres de Santa Fe.



Notas:

(99) NOTA: Este escrito está basado en el capítulo "La traza de Santa Fe", de la investigación El diseño del espacio exterior en Santa Fe colonial", ganada por concurso de antecedentes y originalidad temática habiendo sido financiada por el Instituto de Cooperación Iberoamericana y la Comisión V Centenario (Madrid - España) Santa Fe, marzo de 1999.

(100) Rubén Osvaldo Chiappero. Arquitecto, investigador y catedrático santafesino. Becario de la Comisión "V Centenario" Instituto de Cooperación Iberoamericana (Madrid) y de la región de la Liguria (Italia). Académico Correspondiente de la Real Academia de Córdoba (España), Director del Instituto de Historia de la Arquitectura de la Universidad Católica de Santa Fe, Miembro de Número del Centro de Estudios Hispanoamericanos, Asociado al Instituto de Cultura Hispánica y Adherente del Centro Internacional de Conservación del Patrimonio, Buenos Aires.

(1) BUSANICHE, José Luis. "Historia Argentina" 4ta. reimp. Buenos Aires, Solar/Hachette, 1976. p. 101.

(2) Ibídem.

(3) GROUSSAC, P. "Mendoza y Garay" T. II CITADO por: PEÑA VILLAMIL, Manuel. "La Asunción en el proceso fundacional del Río de la Plata (siglo XVI)". VI Congreso Internacional de Historia de América (1980). T.1. Buenos Aires, Academia Nacional de la Historia, 1982. p. 444.

(4) NORBERG SCHULZ, Crhistian. "Existencia, espacio y arquitectura" Barcelona, Blume, 1975. p. 21.

(5) ACTAS DEL CABILDO DE SANTA FE. 1º Serie. Tomo I. Años 1575-1585.

(6) Ibídem.

(7) SALCEDO, Jaime. "El modelo urbano aplicado a la América Española: su génesis y desarrollo teórico práctico" (En: Estudios sobre urbanismo hispanoamericano. Siglos XVI al XVII". Junta de Andalucía, 1990. p. 25).

(8) CALVO, Luis María. "Santa Fe la Vieja 1573-1660". Santa Fe, ed. del autor, 1990. p. 44.

(9) GUTIÉRREZ, Ramón. Ob. Cit. p. 90.

(10) VIVES AZACONT, Pedro. "La ciudad iberoamericana: expresión de la expansión ultramarina". (En: "Historia Urbana de Iberoamérica" Tomo I, Madrid, Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, 1987. p. 194).

(11) ZAPATA GOLLAN, Agustín. Ob. Cit. p. 63.

(12) CALVO, Luis María. Ob. Cit. p. 36.

(13) ZAPATA GOLLAN, Agustín. Ob. Cit. p.73 Debemos señalar que los sectores en negrita cursiva se han realizado con el fin de establecer las referencias sobre el nuevo sitio en un todo de acuerdo con el anterior emplazamiento.

(14) GONZÁLEZ MARCÉN, Paloma; PICAZO GURINA, Marian. El tiempo en arqueología. Madrid, Arco libros, 1998. p. 11


Domicilio: 25 de Mayo 1470 - Santa Fe de la Vera Cruz - La Capital - Santa Fe - República Argentina - Código postal: 3000
Teléfono: (54) 0342 4573550 - Correo electrónico: etnosfe@ceride.gov.ar
Página web: http://www.cehsf.ceride.gov.ar/